martes, 5 de mayo de 2015

La extraordinaria historia de un pollo que sobrevivió al naufragio del Titanic (Pollo a la Maryland)

La Primavera la sangre altera y  también alteró un pelín mi tendencia al slow bloguing. Así que aquí estoy,antes de lo previsto y de lo acostumbrado ,con una receta delicia que además tiene un halo romántico que me encanta porque yo cuando dejo salir mi lado romántico novelero ,lo doy todo,te lo digo.



Además hace unos pocos días tuvo lugar un aniversario (el 103 concretamente) de un suceso que conmovió al mundo en su día y aun  sigue haciéndolo .
Pero vayamos por partes ,porque hay dos partes en este post con el que inauguro Mayo en el blog,  así sin anestesia ni nada...
Una de ellas es la referida al origen y aventuras evolutivas de la receta que hoy te propongo y la otra ¡Ay la otra! Tengo que reconocer que es la que mas me gusta aun cuando sea la que tiene más boletos para no ser del todo,del todo exacta.
Sea como fuere, la cuestión es que esta receta resulta deliciosa gracias al afortunado  encuentro de una serie de sabores y texturas en una preparación muy sencilla  y  claro,quería compartirla contigo o si o si.

 Primera parte

(la contrastada y real)

Procedente de  Maryland (USA) en sus orígenes la receta del pollo a la Maryland consistía(a diferencia del clásico pollo frito tan típico de esta zona del país ) en porciones de pollo cocinadas lentamente  en grasa o manteca a la que también se le añadía leche o crema de leche. Se servían acompañadas por un puré de bananas y  maíz dulce  en grano.  

Fue el chef francés Escoffier ,padre de la  Cocina Moderna (1846-1935) quien,con su particular y  más sofisticada interpretación del Chicken Maryland, consiguió que la receta se hiciera conocida y reconocida internacionalmente.
Escoffier decidió sustituir la salsa blanca original por una fina bechamel y sobre todo decidió empanar las piezas de pollo con una crujiente capa de pan rallado y dorarlas en mantequilla.

La receta después de haber triunfado en Europa allá por los años 60  se extendió rápidamente por una serie de países donde (como es lógico y suele pasar) fue objeto  de una serie de aportaciones y alguna que otra vuelta de tuerca pero conservando la esencia de la elaborada  por el  emblemático cocinero francés.
En Argentina (donde se domina el arte de la  milanesa en diversas preparaciones)esta receta se convirtió en un clásico de la gastronomía del país.En las casas se preparaba muchísimo los días de fiesta.También se convirtió en uno de los platos estrella de muchos restaurantes porteños en la década de los 80 (allí, en  Buenos Aires ,lo probé yo por primera vez a principios de esa década) y figuraba en las carta del restaurante con el  nombre de Suprema Maryland ,que por otra parte es como se le llama allí. 

Chicken, pollo  o Suprema Maryland ¡que más da! ,lo importante es que es una receta deliciosa   que creo debes probar.







Segunda parte 
(entre realidad e imaginación de una servidora)

El 14 de abril de 1912, el  grandioso  trasatlántico Titanic desapareció partido en dos en las profundidades del océano Atlántico en su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York después de haber colisionado con un iceberg.
Con un balance de 1523 muertos (la mayoría hombres y pasajeros de tercera clase) y 705 supervivientes , nace el mito . 
El del Titanic  fue uno de los más  trágicos naufragios del siglo XX y quizás el mas recordado a nivel mundial  .Impresiono en su época por el impacto social  que causo la tragedia y sigue impresionando y conmoviendo en nuestros días la historia de aquel magnifico trasatlántico que a pesar de ser considerado practicamente insumergible en su época ,no portaba(además de otros elementos causantes del naufragio) los suficientes botes salvavidas para acoger a la totalidad de los pasajeros. 
El Titanic acabó en el fondo del océano llevándose un montón de vidas consigo y ,claro ,un montón de historias.
Historias (y muchas)  mezcla de realidad y leyenda se fueron forjando alrededor del naufragio de aquel gigante de los mares.Realidades y fantasías( algunas de lo más surrealista)que no han hecho mas que aumentar el interés y la fascinación que suelen provocar acontecimientos de tanto calado humano como este. 
Cuando en 1985 Robert Ballard localizó al buque sumergido a 4.000 metros de profundidad frente a Terranova ,el tema cobró más fuerza todavía.
En expediciones posteriores se recuperaron objetos que llevaban años hundidos con los restos del barco y muchos de ellos  se subastaron alcanzando precios asombrosos.
Gracias a que  la familia de Washington Dodge, un banquero que viajaba en el Titanic junto a su esposa Ruth y su hijo, podemos saber  cómo fue el menú para el  almuerzo aquel  14 de julio para los pasajeros de Primera Clase.
La señora de Dodge (superviviente del naufragio) se guardó el menú en el bolso como recuerdo, sin darse cuenta del documento histórico que  llevaba consigo y de lo que iba a suponer unos cuantos años después en todos los sentidos.En manos todavía de la familia ,se dice que en la subasta alcanzo el precio de unos 90.000 €.

 Así que este post se lo debes en realidad a esta señora británica. ¡La vida y sus derroteros!

Existe también el menú de la última cena servida pocas horas antes de que se desencadenara la tragedia.
El chef responsable de diseñar los menús del lujoso y mítico trasatlántico por encargo de la compañía naviera no fue otro que Escoffier .En aquella época, Escoffier era el jefe de cocina del Savoy Hotel en Londres y ya se le consideraba uno de los grandes de la cocina francesa del sigo XIX.
Hace tres años,en el 2012 y coincidiendo con el centenario del naufragio, se organizaron en diferentes países y de forma simultanea una serie de actos de conmemoración y homenaje a las numerosas víctimas del mismo . 
Entre los actos celebrados no podían faltar aquellos relacionados con la gastronomía ya que el Titanic fue todo un hotel flotante de primera categoría equipado con un fabuloso restaurante que ofrecía a sus clientes lo mejor de la alta cocina de aquella época. 

Durante los actos de conmemoración del centenario del naufragio numerosos restaurantes y hoteles  alrededor del mundo ofrecieron una cena de gala de 10 tiempos el 14 de abril del 2012 .Se reprodujo fielmente el  mismo menú servido a los pasajeros de la Primera Clase, durante la última cena a bordo del Titanic pocos horas antes de su colisión con el iceberg. ¡Muero de la envidia aun cuando me alegro de no haber estado allí!


En cuanto al menú del almuerzo ,que es el que hoy nos incumbe, como puedes ver además de otras delicias figuraba el Chicken a la Maryland.




Está claro que formaba parte del menú para el almuerzo de los pasajeros de primera clase en el último día.        
Lo que ya no está claro (hay dudas) es si finalmente se llego a servir.
Yo no se tu ,pero yo quiero creer que es verdad que el plato se sirvió y se degustó ese día al bordo del fabuloso Titanic. 
Cuando me da por preparar esta receta,cuando introduzco y saboreo el primer bocado...cerrar los ojos e imaginar es bien fácil . La última versión cinematográfica (1997) maravillosamente bien recreada ha contribuido una barbaridad al tema,todo hay que decirlo.
Me encanto la película ,la verdad.
Hace unos días (supongo que coincidiendo con el aniversario) volví a verla en un pase tardío de la televisión.A los pocos días estaba preparando la receta y pensando en publicarla para ti en el blog.
Los viajes mentales son uno de los pilares de la Emococina y esta receta es una buena prueba de ello .



                        Pollo (Suprema)a la Maryland 

                              Ingredientes 


No hay cantidades.Calculas tu según numero de comensales y apetito de los mismos.Organízate bien porque aunque todo es sencillo de preparar ,lleva su tiempo y si hay buena coordinación todo saldrá a pedir de boca.

                   Las pechugas (supremas)

  *Pechugas  de pollo (supremas) abiertas en libro y ligeramente aplastadas.

*Harina,huevos y pan rallado para rebozarlas
*Ajo muy picado y perejil muy picado para añadirle al huevo del rebozado
*Sal y pimienta.
* Aceite de oliva suave para freírlas 

                           La bechamel


* Salsa bechamel medio espesita .Como 300-400 ml según tu receta habitual pero incorporando caldo de verduras o de ave  a la leche utilizada para preparar la bechamel en una proporción mitad caldo mitad leche.

                        La crema de maíz
                            
*1  Cebolla mediana  picada menuda
*1 lata grande de maíz dulce en grano o tres o cuatro mazorcas de maiz ya cocido
*Nata espesa de cocina (200ml)
*Dos o tres cucharadas soperas de queso rallado (un emmental le va muy bien )
*Sal,pimienta y nuez moscada

                          Los plátanos 

*1 plátano por comensal cortado en cuartos o mitad según tamaño.

*Unas gotas de zumo de limón 
*Mantequilla para freírlos (si lo prefieres puedes utilizar un aceite de oliva suave). A mi me gusta la mantequilla para dorar los plátanos pero tu eliges. 

                       Acompañamiento

*Huevos fritos o a la plancha. Si lo prefieres puedes sustituirlos por huevos poché o escalfados (uno por comensal) 

* Lonchas finas de panceta o jamón a discreción...
*Unas tiras de pimiento rojo asado o tomatitos confitados(opcional)
*Patatas fritas para acompañar (opcional)

                                        Preparación


Cubrir las pechugas con papel film y golpearlas con una maza de cocina no mucho,tampoco se trata de que queden como papel de fumar.A mi me gustan un poquito gorditas y jugosas y no demasiado grandes.

Batir los huevos en un cuenco y salpimentar. Añade la mezcla de ajo y perejil bien picados.
Pasa las pechugas primero por harina ,luego por la mezcla de huevo y finalmente por el pan rallado.
Frielas en aceite  hasta que estén doradas. Escurrirlas sobre papel absorbente .Reserva.

Pelas los plátanos,los cortas a la mitad y los rocías con un poquito de zumo de limón .Pásalos por harina,  huevo batido y ,por último  por pan rallado. Fríelos en mantequilla . Cuando estén dorados, retira y deja escurrir sobre papel absorbente.Reserva.


Prepara una salsa bechamel .Mas o menos 300-400 ml  Si te sobra siempre le darás buen uso,estoy segura.Reservas
Ahora es el momento de ir a por la crema de maíz. Lo primero que debes hacer es triturar ligeramente los granos de maíz (bien escurridos de la lata o bien desgranados de sus mazorcas) con la nata espesa de cocina (un brick de 200 ml para una lata de maíz grande aprox). Reserva un puñadito de granos sin triturar para decorar luego la fuente de servir.Reservas.


Pelas y picas la cebolla fina.Pochas lentamente en mantequilla .Cuando este transparente y blandita agregas la mezcla de maíz ligeramente triturado junto con la nata .Despues de integrar bien incorporas la bechamel reservada.Cocinas el conjunto unos cinco minutos a fuego lento Rectificar de sal y pimienta (la bechamel lleva un poquito de nuez moscada pero si ves que tal le pones un chisquiño más ) retiras del fuego y reservas.




Una vez realizados los anteriores pasos solo queda freír los huevos y el jamón o panceta hasta que queden crujientes y montar el asunto. 

Calienta bien la salsa y pon un poquito o un muchito en la fuente de servir si decides presentarlo en fuente grande . Si te decides por fuentes individuales lo mismo.  .En ambos casos lleva a la mesa  salsera aparte para que cada cual se lo monte a su gusto y se sirva   más salsa si le apetece ,que le apetecerá...




Yo no me corto ni un pelo con la crema de maíz ¡me encanta el sabor que le da al plátano frito y a la pechuga! Cuando la degusto con el huevo frito me recuerda al sabor del huevo encapotado y soy feliz.




El toque de jamón crujiente o panceta le va estupendo ¡No me digas que no es una alegría de plato! 

No voy a negarte que es un plato contundente y que resulta perfecto como plato único acompañado de una ensalada rica o unas verduras a la plancha .
Si te apetece y decides que ¨ya de mojados al río ¨ unas patatas fritas caseras le van de fábula como acompañamiento extra.


También es verdad que ,como en casi todas las recetas ,podemos elaborar una versión mini para aperitivo y preparar minibrochetas de pechuga y plátano rebozados y acompañarlas con la crema de maíz para mojarlas a gusto.






Definitivamente estoy convencida de que si, de que este pollo  originario  de Maryland,después de su afrancesamiento,después de haberse convertido en internacional y después de haber formado parte de uno de los menús más espectaculares servidos a bordo de un barco ,tuvo que haber sido  testigo de un amor apasionado e imposible cuando menos .
Es más ,yo ya he decidido que Kate y Leonardo (si lo prefieres, Rose y Jack ) se lo tomaron juntos en aquel maravilloso comedor flotante mientras se enamoraban muchísimo contra viento y marea Incluso contra un naufragio. ¡Ay como llore! 



Si,ya se que son personajes de ficción, pero insisto en mi decisión de pensar que son reales y que degustaron Pollo a la Maryland mientras se miraban a los ojos. De una receta de pollo que sobrevive a un naufragio como el del Titanic se puede esperar todo ¿non si? Ya te dije que cuando saco el lado novelero romántico no hay quien me pare.







En fin, novelerías aparte espero que te guste esta receta tan sencilla ,muy de cocina de casa,a pesar de haber estado presente  en las mesas más cuidadas y exquisitas . ¡ No dejes de probarla!



                               ¡HASTA PRONTO AMIG@