La Gilda es uno de esos aperitivos clásicos que siempre me han encantado. Aceituna, piparra y una buena anchoa del Cantábrico: pocos ingredientes, mucho sabor y esa combinación de salado, ácido, picante y umami que hace que sea difícil tomarse una sola.
Es innegable que últimamente, además, la Gilda está viviendo un pequeño revival. Ha vuelto a aparecer con fuerza en barras, restaurantes y en todo tipo de recetas y publicaciones en las redes sociales recuperando el protagonismo que merece.
Así que, pensando en ella y dándole unas cuantas vueltas, se me ocurrió una cosa: ¿y si preparaba la Gilda de otra manera?
Una de las cosas que más me gustan de los pimientos del piquillo es precisamente que se prestan estupendamente a rellenar. Y si hablamos de un buen Pimiento del Piquillo de Lodosa, con su tamaño pequeño, su carne fina y ese sabor tan característico, la idea parecía bastante clara.
Una cosa llevó a la otra y nació este Piquillo Gilda: los ingredientes de la Gilda de siempre, pero picados y metidos dentro de un pequeño piquillo para convertirlo en un bocado diferente.
Y, después de probarlo, tengo que decir que la combinación funciona. Mucho.
Y con ese nombre quedó bautizado por consenso familiar este aperitivo sencillo, fácil de preparar y perfecto para acompañar un vermut, una cerveza o lo que a cada uno le apetezca. Y aunque hay muchas maneras de presentarlo, a mí me encanta servirlo sobre una cucharita, acompañado de patatillas ( En Vigo así le llamamos ) o lo que viene siendo unas patatas chip.
Porque la patilla, además de quedar preciosa en la presentación, es el acompañamiento perfecto para este bocado. Y si son las chips de Bonilla a la vista las maravillosas patatillas que nos encantan, mejor todavía.
Ingredientes
Para unos piquillos pequeños rellenos:
10 / 12 pimientos del piquillo pequeños, preferiblemente Pimiento del Piquillo de Lodosa
8 piparras en vinagre
14-16 aceitunas verdes, mejor si son manzanilla
8 anchoas grandes del Cantábrico
Un poquito del aceite de las anchoas
Patatas chips para acompañar
Las cantidades son orientativas. Esta es la proporción que me gusta a mí, pero aquí manda también el gusto personal: si os gusta más la anchoa, añadid alguna más; si preferís que predomine la piparra, adelante.
Eso sí, yo no escatimaría en la calidad de los ingredientes. No hace falta comprar productos de lujo, pero sí merece la pena elegir una buena anchoa del Cantábrico, unos buenos piquillos, piparras tiernas y una aceituna variedad manzanilla que esté rica. Son pocos ingredientes y, precisamente por eso, se nota mucho la calidad de cada uno.
Preparación
Escurrimos bien los piquillos y los secamos con cuidado con papel de cocina antes de rellenarlos. Este paso es importante para que el relleno no quede aguado.
Si los piquillos que hemos elegido son algo grandes, podemos cortar longitudinalmente una pequeña tira para hacerlos más pequeños y manejables. La idea es conseguir un bocado que podamos comer de una vez o, como mucho, de dos. Al hacerlo, hay que tener cuidado de no romper el pimiento.
Escurrimos también las piparras, las aceitunas y las anchoas.
Picamos finamente las piparras, las aceitunas y las anchoas y mezclamos todo en un cuenco.
Aquí hay otro pequeño gran detalle: el picado no debe convertirse en una pasta. Queremos que quede bien picado, pero que se puedan reconocer los tres ingredientes y encontrar sus distintas texturas en cada bocado.
Añadimos un poquito del aceite de las anchoas y mezclamos. Solo el necesario para aportar jugosidad, sin que el relleno quede aceitoso.
Con ayuda de una cucharita, rellenamos los piquillos sin escatimar. Queremos que haya una buena cantidad de relleno en cada uno, pero sin forzar el pimiento ni romperlo.
Y ya solo queda presentarlos.
A mí me gusta colocarlos sobre una cucharita individual, con una patata chip al lado o detrás, pero se pueden servir también en una bonita fuente de la manera que más os guste. También los sirvo acompañados de más patatillas que le van de fábula a tan delicioso bocado.
Y, por supuesto, todo ello acompañado de un buen Vermú ,la cervecita o el vino que prefieras .A mi me encanta el Vermú rojo gallego La Fabulosa. La botella es divina y el contenido muy de mi gusto .
Ya ves, una Gilda que ha cambiado la brocheta para meterse en un piquillo, pero que conserva lo que más me gusta de ella: esa combinación de sabores que hace que cuando pruebas uno quieras tomarte inmediatamente otro.
Espero que te guste la idea y si preparas mis Piquillos Gilda seas muy feliz, tú y aquellos con quienes los compartas . Brindo por ello y por muchos aperitivos felices.
¡ Chinchin , my friend !
¡ Feliz Septiembre !

















































