domingo, 6 de septiembre de 2026

Piquillo Gilda .Un aperitivo feliz





La Gilda es uno de esos aperitivos clásicos que siempre me han encantado. Aceituna, piparra y una buena anchoa del Cantábrico: pocos ingredientes, mucho sabor y esa combinación de salado, ácido, picante y umami que hace que sea difícil tomarse una sola.

Es innegable que últimamente, además, la Gilda está viviendo un pequeño revival. Ha vuelto a aparecer con fuerza en barras, restaurantes y en todo tipo de recetas y  publicaciones en las redes sociales  recuperando el protagonismo que merece.

Así que, pensando en ella y dándole unas cuantas vueltas, se me ocurrió una cosa: ¿y si preparaba la Gilda de otra manera?

Una de las cosas que más me gustan de los pimientos del piquillo es precisamente que se prestan estupendamente a rellenar. Y si hablamos de un buen Pimiento del Piquillo de Lodosa, con su tamaño pequeño, su carne fina y ese sabor tan característico, la idea parecía bastante clara.

Una cosa llevó a la otra y nació este Piquillo Gilda: los ingredientes de la Gilda de siempre, pero picados y metidos dentro de un pequeño piquillo para convertirlo en un bocado diferente.

Y, después de probarlo, tengo que decir que la combinación funciona. Mucho.

Y con ese nombre quedó bautizado por consenso familiar este  aperitivo sencillo, fácil de preparar y perfecto para acompañar un vermut, una cerveza o lo que a cada uno le apetezca. Y aunque hay muchas maneras de presentarlo, a mí me encanta servirlo sobre una cucharita, acompañado de patatillas ( En Vigo así le llamamos ) o lo que viene siendo unas  patatas chip. 

Porque la patilla, además de quedar preciosa en la presentación, es el acompañamiento perfecto para este bocado. Y si son las chips de Bonilla a la vista  las  maravillosas patatillas que nos encantan, mejor todavía.

                                                         Ingredientes

Para unos piquillos pequeños rellenos:

10 / 12 pimientos del piquillo pequeños, preferiblemente Pimiento del Piquillo de Lodosa

8 piparras en vinagre

14-16 aceitunas verdes, mejor si son manzanilla

8 anchoas grandes del Cantábrico

Un poquito del aceite de las anchoas

Patatas chips para acompañar

Las cantidades son orientativas. Esta es la proporción que me gusta a mí, pero aquí manda también el gusto personal: si os gusta más la anchoa, añadid alguna más; si preferís que predomine la piparra, adelante.

Eso sí, yo no escatimaría en la calidad de los ingredientes. No hace falta comprar productos de lujo, pero sí merece la pena elegir una buena anchoa del Cantábrico, unos buenos piquillos, piparras tiernas y una aceituna variedad  manzanilla que esté rica. Son pocos ingredientes y, precisamente por eso, se nota mucho la calidad de cada uno.

                                                                  Preparación

Escurrimos bien los piquillos y los secamos con cuidado con papel de cocina antes de rellenarlos. Este paso es importante para que el relleno no quede aguado.

Si los piquillos que hemos elegido son algo grandes, podemos cortar longitudinalmente una pequeña tira para hacerlos más pequeños y manejables. La idea es conseguir un bocado que podamos comer de una vez o, como mucho, de dos. Al hacerlo, hay que tener cuidado de no romper el pimiento.

Escurrimos también las piparras, las aceitunas y las anchoas.

Picamos finamente las piparras, las aceitunas y las anchoas y mezclamos todo en un cuenco.

Aquí hay otro pequeño gran detalle: el picado no debe convertirse en una pasta. Queremos que quede bien picado, pero que se puedan reconocer los tres ingredientes y encontrar sus distintas texturas en cada bocado.

Añadimos un poquito del aceite de las anchoas y mezclamos. Solo el necesario para aportar jugosidad, sin que el relleno quede aceitoso.

Con ayuda de una cucharita, rellenamos los piquillos sin escatimar. Queremos que haya una buena cantidad de relleno en cada uno, pero sin forzar el pimiento ni romperlo.

Y ya solo queda presentarlos.

A mí me gusta colocarlos sobre una cucharita individual, con una patata chip al lado o detrás, pero se pueden servir también en una bonita fuente de la manera que más os guste. También los sirvo acompañados de más patatillas que le van de fábula a tan delicioso bocado. 

                                            


Y, por supuesto, todo ello  acompañado de un buen Vermú ,la cervecita o el vino que prefieras .A mi me encanta el Vermú rojo gallego La Fabulosa. La botella es divina y el contenido muy de mi gusto . 

Ya ves, una Gilda que ha cambiado la brocheta para meterse en  un piquillo, pero que conserva lo que más me gusta de ella: esa combinación de sabores que hace que cuando pruebas uno quieras tomarte inmediatamente otro.

 






                             

    




             

                 

Espero que te guste la idea y si preparas mis Piquillos Gilda seas muy feliz, tú y aquellos con quienes los compartas . Brindo por ello y por muchos aperitivos felices.

¡ Chinchin , my friend ! 


                                                          ¡  Feliz Septiembre ! 

 


domingo, 30 de agosto de 2026

Tagliatelle con berberechos gallegos



Hay recetas que nacen de un viaje, otras de un recuerdo y algunas simplemente de las ganas de darle una vuelta a un clásico.

Esta nace de mi afición  por los Spaghetti alle Vongole, una receta italiana que publiqué hace unos años, recién llegada de Nápoles, y de mi empeño por llevarla a mi terreno utilizando uno de los productos que más me gustan del mundo mundial y que más sabor a mar tienen: el berberecho gallego. Italia se encuentra con Galicia y, como suele ocurrir cuando mezclamos buenos productos y un poquito de imaginación, pasan cosas maravillosas. La receta clásica de los spaghetti alle vongole la puedes encontrar haciendo click aqui

Y tengo que decirte algo, my friend: yo me quedo con la pasta con berberechos.Forever. 

La almeja es maravillosa, por supuesto, pero el berberecho tiene una intensidad y un sabor a mar que, para mí , transforma la pasta fabulosamente .Y  ¡cómo está ese caldito berberechil Buah! 

                                                                     Ingredientes

Las cantidades son orientativas y dependerán, como siempre, de los comensales y de lo generosos que seamos con los berberechos.

Para unas 6 personas:

1 kg y medio de berberechos gallegos

400/–500 g de Tagliatelle  frescos

2 dientes de ajo grandes

Vino Albariño ,un buen chorro 

2 hojas de laurel

Aceite de oliva virgen extra

Pimentón de la Vera dulce 

Pimentón de la Vera picante

Perejil fresco picado 

Sal ( para cocer la pasta ) 

                                                                   Preparación

Lo primero dejar durante un par de horas los berberechos en agua para que suelten arenas 

Después los ponemos en una cazuela o sartén amplia y añadimos un buen chorro de vino Albariño y dos hojas de laurel.Tapamos y dejamos que se abran a fuego fuerte.

En cuanto estén abiertos, retiramos del fuego.Sacamos los berberechos y reservamos cuidadosamente todo el líquido que han soltado después de colarlo .

Este paso es fundamental porque aquí está uno de los secretos de esta receta: ese caldito berberechil maravilla 

Lo colamos muy bien, utilizando un colador fino. Reservamos.

Podemos dejar algunos berberechos con su concha para la presentación final y retirar el resto de las conchas para incorporarlos sin ellas  a la pasta.

En una sartén amplia ponemos un buen fondo de aceite de oliva virgen extra.Añadimos los ajos muy picaditos y los dejamos hacerse a fuego medio hasta que estén dorados, pero nunca quemados.

Retiramos la sartén del fuego y añadimos el pimentón de la Vera dulce y una pequeña cantidad de pimentón picante.

Removemos rápidamente para que se integre con el aceite y no se queme.

Volvemos al fuego y añadimos el caldito  colado de los berberechos, que teníamos cuidadosamente colado. No salamos porque el caldo de los berberechos ya la aporta suficientemente . 

Removemos bien y dejamos que todos los ingredientes se integren: el aceite, el ajo, el pimentón y ese maravilloso sabor a mar que nos han dejado los berberechos.

Mientras preparamos la salsa, ponemos abundante agua a hervir.Cuando esté hirviendo a borbotones, añadimos los Tagliatelle de pasta fresca.Al ser pasta fresca, necesitarán muy poco tiempo de cocción. Los míos necesitan  3 minutos.Queremos que queden al dente, porque terminarán de hacerse en la sartén junto con la salsa.

Y ahora… la fiesta

Escurrimos los Tagliatelle y los incorporamos a la tartera donde tenemos nuestra salsa.Añadimos también los berberechos.Mezclamos todo con cuidado para que la pasta se impregne bien de ese caldito y dejamos que haga chup-chup durante unos 3 minutos.

Este último paso es importante porque la pasta terminará de hacerse mientras absorbe todo el sabor de la salsa.Apagamos el fuego y añadimos perejil fresco bien picadito.

Y ya está. ¡A la mesa inmediatamente!

El resultado ;un plato sencillo, marinero y lleno de sabor.La pasta fresca aporta una textura maravillosa y el berberecho hace el resto: intensidad, sabor a mar y ese pequeño punto gallego que convierte una receta inspirada en un clásico italiano en algo completamente diferente .

Porque sí, partimos de unos Spaghetti alle Vongole, pero aquí hemos cambiado las almejas por berberechos, la pasta seca por pasta fresca y hemos añadido nuestro toque con Albariño, laurel, ajo y pimentón de la Vera.Y sobre todo, hemos utilizado el caldito que dejan los berberechos al abrirse en lugar del agua de cocción de la pasta.

Ahí está la diferencia.Una receta que nace de un clásico italiano y termina hablando gallego.Y eso, my friend, me encanta. 

Si te gustan los berberechos, tienes que probarla.Y después me lo cuentas . Me encantará leerte . 

                      





 

     ¡Hasta pronto!

miércoles, 12 de agosto de 2026

Berenjenas con chocolate amalfitanas(melanzane al cioccolato)



¿Berenjenas y chocolate? Pues sí, my friend. Y es una combinación exquisita, te lo digo.

Si nunca has probado este postre, probablemente pienses que va a saber a berenjena. Y, sin embargo, no es así. La berenjena aporta textura y una cremosidad sorprendente, pero su sabor prácticamente desaparece. Tanto en la receta tradicional como en esta versión, el protagonismo lo tienen el chocolate, los cítricos y los aromas del conjunto.

Las Melanzane al Cioccolato forman parte del patrimonio gastronómico de la Costiera Amalfitana. Aunque existen distintas teorías sobre su origen (algunas las atribuyen a antiguos conventos de la zona), todas coinciden en que es un postre profundamente ligado al Ferragosto, la gran fiesta del verano italiano que se celebra cada 15 de agosto. En localidades como Maiori o Minori sigue siendo habitual encontrarlo en las mesas familiares durante esos días de celebración.

Descubrí las melanzane al cioccolato durante un viaje, hace ya cuatro años, por la hermosa Costiera Amalfitana. Las probé en Amalfi y me sorprendieron gratamente, aunque tengo que decirte que, en cuanto las probé, también pensé en montarme mi propia versión al llegar a casa.

Hoy, en pleno verano y muy cerca de la fecha del Ferragosto en Italia, comparto contigo mi humilde interpretación de la receta tradicional.

Es una versión más ligera, sin rebozados, sin frutas escarchadas y dejando que el chocolate, la naranja y la berenjena sean los únicos protagonistas de este postre tan especial.

La versión original reboza la berenjena en harina y a veces también en huevo antes de freírla, por lo que resulta algo más contundente. También lleva variedad de frutas escarchadas, y yo no soy especialmente aficionada a ellas. Prefiero, además, una ganache clásica y más fina a la crema de chocolate tradicional. También suelen añadirse galletas Amaretti para aportar un toque crujiente, pero yo he decidido prescindir de ellas.

Aunque mi versión es más sencilla y ligera, conserva intacta, a mi manera de ver, el alma de las Melanzane al cioccolato amalfitanas.

Es mi homenaje particular a una zona de Italia en la que fui muy feliz y a un postre que me sorprendió muy gratamente y por eso quise que formase parte de mi personal cuaderno de bitácora recetil  . Esto es Emococina .

Evidentemente, antes de apostar por mi versión partí de la receta original y fui modificándola poco a poco hasta llegar a donde yo quería llegar. Al final de este post encontrarás también imágenes de la receta tradicional que preparé en dos o tres ocasiones.

A la hora de presentarlo puedes hacerlo en una fuente honda, como las que utilizarías para una lasaña, colocando la berenjena en capas, o preparar versiones individuales.

Yo suelo preparar un pírex grande con las berenjenas ya montadas individualmente, dejando la separación necesaria entre ellas. Así solo tengo que pasarlas a cada plato antes de llevarlas a la mesa. Como el chocolate estará frío y sólido, utilizo un cuchillo mojado para separarlas de la fuente  y montar cada plato. Me gusta más esta presentación pero si optas por la presentación tipo lasaña también estará estupendo ,eso sí que la fuente sea bonita y apta para llevar a la mesa . Como estará muy frío será fácil cortar porciones individuales . 

                      Ingredientes

2 berenjenas grandes

Aceite de oliva suave para dorar las berenjenas

200 ml de nata para montar

200 g de chocolate para fundir, 70 % cacao

30 g de mantequilla

Ralladura de una naranja grande

1 cucharada de postre de Limoncello (opcional, pero le da un puntazo)

Un puñado de almendras tostadas picadas

Para acompañar

Nata montada o un helado de vainilla, de yogur, de nata...

A mí me encanta presentarlo con mi helado casero de mascarpone y nata. Creo que han nacido para disfrutarse juntos.

                     Preparación

Lava las berenjenas, sécalas y córtalas en rodajas de aproximadamente un centímetro, con la piel.

Al cocinarlas en la plancha perderán parte de su agua y reducirán ligeramente su grosor, quedando tiernas y con la consistencia perfecta para montar las capas.

Añade un poco de sal y déjalas reposar durante unos 30 minutos. Después, lávalas de nuevo y sécalas muy bien.

Prepáralas en tandas, a la plancha y con aceite de oliva suave, añadiendo más aceite según lo necesites, hasta que estén tiernas. Déjalas escurrir sobre papel absorbente.

Para preparar la ganache, calienta la nata sin que llegue a hervir. Retírala del fuego, añade el chocolate troceado y déjalo reposar un par de minutos.

Remueve hasta obtener una crema lisa y brillante e incorpora la mantequilla. Finalmente, añade el Limoncello y mezcla suavemente con una lengua pastelera.

Monta el postre alternando capas de berenjena y una fina capa de ganache. Espolvorea cada capa muy ligeramente con ralladura de naranja

No conviene poner demasiado chocolate; el equilibrio está precisamente en conseguir que cada ingrediente conserve su protagonismo.

Termina con una capa de chocolate algo más generosa, añade más ralladura de naranja y termina con un toque de almendras tostadas picadas.

Introduce en la nevera durante al menos seis horas. Yo lo dejo toda la noche.

Este postre está todavía más rico cuando ha reposado. Los sabores se integran y el contraste entre la berenjena, el chocolate y la naranja resulta aún más intenso.

Como te contaba antes, yo suelo preparar un pírex grande con las berenjenas ya montadas individualmente, dejando una pequeña separación entre ellas. Así solo tengo que pasarlas a cada plato antes de llevarlas a la mesa. Como el chocolate estará frío y sólido, utilizo un cuchillo mojado para separarlas del pírex.

Sirve acompañado de helado o de nata montada. Es la compañía perfecta.

Y, si quieres completar la experiencia al máximo, sírvete además un chupito de Limoncello bien frío.

¡Viajarás a la bella Costiera Amalfitana seguro!

                                                     








Como te dije al inicio de este post, esta receta es mi versión de las melanzane al cioccolato amalfitanas, pero no quiero despedirme sin mostrarte cómo sería la presentación de este postre si decides prepararlo siguiendo la receta tradicional de la Costiera Amalfitana.

Hace tres años, en Navidad, fue uno de los postres que llevé a la mesa siguiendo la receta tradicional tal cual.

Lo serví presentado como una lasaña dulce, con cobertura de frutos secos y frutas confitadas. La crema de chocolate, mucho más contundente, llevaba cacao, leche y algo de Maizena. También llevaba bizcochos Amaretti.

Disfruté mucho preparándolo y me gustó su sabor, prácticamente idéntico al que probé en Italia.

Resulta muy intenso y perfumado y está realmente rico. Pero mi versión más sencilla, la que hoy te traigo y la que preparo desde que decidí simplificar el asunto, me hace mucho más feliz.



Naturalmente, es una cuestión de gusto muy personal. Así que, si te decides por la versión tradicional, no dudes en prepararla. Hay bastantes recetas en las redes que te la explican con más detalle.

Yo, por mi parte, me quedo con esta.

Te animo a preparar este postre diferente y delicioso, donde la berenjena, vestida de chocolate, se convierte en un bocado exquisito.

Por cierto,  hoy es el día del Eclipse total en España así que esta receta es muy oportuna : mientras arriba se hace la oscuridad, abajo también  tenemos chocolate negro y berenjenas . 

    


     ¡Hasta pronto, my friend! 


viernes, 7 de agosto de 2026

Tomates asados con crema de quesos


                


 




Hay recetas que demuestran que, cuando el producto es bueno, hace falta muy poco más. Estos tomates asados del huerto son uno de esos platos que preparo una y otra vez en verano. Un buen tomate( manjar de diosas y dioses) un aliño sencillo  y una crema de queso fresca y aromática son pura felicidad en el plato . 
Soy muy fan del tomate todo el año pero cuando llega el Veranito y podemos disfrutar de los tomates del huerto en sus diferentes variedades lo mío es un no parar .
Está receta de tomates asados junto a la crema de quesos es una de mis favoritas a la hora de disfrutar de unos buenos tomates ¡Sin duda ! 

                                                               Ingredientes

Para los tomates

*8 /10 Tomates medianos, en su punto justo de madurez. Las variedades  que te recomiendo son el  mar azul, ,el tomate negro o el tomate Raf. Tienen un tamaño ideal y son carnosos y perfectos para esta receta. El corazón de buey(untoate extraordinario cuando está en su punto ) o el tomate rosa de Barbastro también podrían ser si encuentras ejemplares medianos cosa no muy habitual. 

*Aceite de oliva virgen extra

*chorrito de vinagre balsámico de Módena

*Un par de dientes de ajo  muy picados

*Sal

*Pimienta negra recién molida

*cucharadita  de azúcar

*vueltas de molinillo de especias italianas

Para la crema de queso

*200 gr de ricotta

*100 grde Parmigiano Reggiano recién rallado

*Un poco de Pecorino Romano rallado (opcional)

*Un buen puñado de hojas de albahaca fresca, muy picadas

*Ralladura de medio limón grande

*Unas gotas de zumo de limón

*Aceite de oliva virgen extra

*Sal y pimienta negra

*Una cama de hojas de rúcula es una base perfecta . 

                                                   

Preparación

Lava bien los tomates y sécalos. Con un cuchillo, realiza un pequeño corte en la parte superior retirando únicamente la zona del pedúnculo, sin llegar a vaciarlos. Deben permanecer enteros para que conserven toda su jugosidad durante el asado.

Colócalos en pirex o fuente apta para horno.

Prepara el aliño mezclando un buen chorro de aceite de oliva virgen extra con un poco de vinagre balsámico de Módena. Añade sal, pimienta negra recién molida, el ajo muy finamente picado, una pizca de azúcar y unas vueltas de molinillo de especias italianas.

Pincela generosamente los tomates con esta mezcla procurando que el aliño penetre bien  por el corte superior.

Hornéalos hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados, pero conservando perfectamente su forma. En mi horno necesitaron aproximadamente 20 minutos (horno precalentado a 200 º  arriba y abajo) aunque el tiempo puede variar ligeramente según tamaño de los tomates.

Mientras tanto, prepara la crema de queso.

Mezcla la Ricotta con el Parmigiano Reggiano recién rallado y añade un pequeño toque de Pecorino Romano si deseas un sabor algo más intenso. Incorpora la albahaca fresca muy picada, la ralladura de limón, unas gotas de zumo de limón, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra.

Remueve hasta obtener una crema suave, aromática y perfectamente integrada.

Para servir, coloca una pequeña cama de rúcula en cada plato, sitúa encima un tomate todavía templado y termina con una generosa cucharada de la crema de Ricotta dejando que se pose encima de cada tomate. Finaliza con un hilo de un buen aceite de oliva virgen extra y, si te apetece, un poco más de pimienta negra recién molida. Lleva más crema a la mesa en cuenco aparte . 

Si quieres convertir esta receta  en una experiencia  única, acompaña con huevos fritos. Al romper la yema y mezclarla con el jugo del tomate asado y la crema de queso, el resultado es absolutamente espectacular. También queda delicioso acompañado de unos tagliatelle frescos o una pasta de tu gusto En el siguiente video podrás ir haciendo boca ...

       


             ¡Hasta pronto my friend!


                      

jueves, 16 de julio de 2026

Sarde a beccafico (Sardinas rellenas a la siciliana)

          



En mi viaje a Sicilia el pasado Otoño recorriendo los mercados con los  puestos de comida callejera tato en  Catania como de Palermo, me llamaron la atención los cientos de fuentes con sardinas enrolladas que la gente pedía sin parar . Reconozco que soy bastante escrupulosa a la hora de probar comida callejera, aunque me apasiona descubrir la gastronomía local. En algunos puestos, la falta de limpieza, el calor, el polvo o las moscas no invitaban precisamente a hacer cola. Pero, si buscas con calma, siempre acabas encontrando ese pequeño rincón que inspira confianza.

Y así fue. Como no podía ser de otra manera, esta menda también tuvo que pedir una ración. ¡Menuda sorpresa! Mis papilas gustativas, my friend, todavía me lo agradecen. Fue amor al primer bocado.Una mezcla de sabores sorprendente pero exquisita . Muy mediterránea y muy siciliana . Para una gallega como yo acostumbrada a comer sardinas descubrir nuevas recetas para preparar con ellas resulta muy estimulante .

En otro post de este blog se encuentra también una receta francesa (de la Provenza) que tiene a las sardinas como protagonistas y que tampoco tiene desperdicio . Al contrario ¡es toda una delicia !  Si te apetece echarle un vistazo solo tienes que hacer click en este enlace y llegaras a la receta de las Sardinas a la manera de la Provenza.

Pero regresemos a Sicilia donde nace esta  receta con una historia que no me puede gustar más . 

Los beccafico eran unos pájaros pequeñitos y golosos (les encantaban los higos) muy apreciados en la mesa de la nobleza siciliana durante siglos. Se preparaban rellenos con una especie de farsa perfumada ,algo dulce y muy  jugosa ¡ Eran todo un lujo delicioso ! Pero claro, los pescadores y familias humildes no podían permitirse semejante manjar,así que hicieron lo que hace siempre la cocina popular: tirar del ingenio y crear una variante del plato con mucha sabiduría.Sustituyeron el pajarito  por algo abundante, barato y procedente del mar: la sardina. 

La rellenaron con una mezcla que recordaba el sabor goloso del beccafico —pan, uvas pasas, piñones, naranja, especias— y como resultaron verdaderamente  deliciosas la receta paso a formar parte del recetario siciliano  más tradicional 

Hoy es un plato icónico, un símbolo de la cocina siciliana y una maravilla de "receta pobre" que te hará muy feliz .


                                           Ingredientes y Preparación  

*12 sardinas frescas, limpias, abiertas en libro, sin espina central

*80 g de pan rallado  (mejor tostado ligeramente)

*30 g de piñones

*50 g de pasas (corinto o sultanas remojadas)

*1 diente de ajo ,grande muy picado

*Cuatro o cinco anchoas picadas 

* hojas de laurel

*Perejil picado

*Zumo de 1 naranja y un poco de ralladura

*Aove 

*Sal y pimienta negra

*Rodajitas de limón  y hojas de laurel troceadas .  


En una sartén, tuesta ligeramente el pan rallado y reserva.

En un cuenco el ajo muy picado, las anchoas ligeramente picadas ,los piñones, las pasas previamente hidratadas y ligeramente picadas , el perejil picado  la ralladura de naranja y un chorrito de su zumo. Salpimenta al gusto y remueve bien hasta obtener un relleno muy aromático.

Machaca ligeramente la mezcla en un mortero para que los sabores se integren sin llegar a hacer una pasta. Incorpora el pan rallado tostado y termina añadiendo unas gotas de AOVE. Mezcla con las manos —impolutas, por supuesto— hasta obtener una farsa jugosa.

Coloca cada sardina abierta con la piel hacia abajo. Pon una cucharadita generosa de relleno  y enróllala sobre sí misma formando un pequeño rollito. Sujétalo con uno o dos  palillos.

Dispón los rollitos en una fuente de horno, bien juntos, e intercala entre ellos alguna hoja de laurel y unas rodajitas de limón.

Mezcla el resto del  zumo de naranja con un buen chorro de AOVE y un poquito de sal y riega con ello las sardinas. Espolvorea con un poquito más de pan rallado.  

Hornea a 180 ° en horno precalentado por arriba y por abajo  durante 15-18 minutos, hasta que las sardinas estén hechas pero continúen jugosas.

No las seques. La magia de esta receta está precisamente en ese interior húmedo, fragante y lleno de matices.

Se pueden disfrutar templadas o frías y, te lo aseguro, son uno de esos bocados que sorprenden desde el primer instante. 



















            




Ya lo sabes, my friend . Estamos en Verano ,las sardinas en época y está receta siciliana es una exquisitez y bien fácil . No esperes más y ponte con ella .  

                                                           ¡Sigamos veraneando !