En mi viaje a Sicilia el pasado Otoño recorriendo los mercados con los puestos de comida callejera tato en Catania como de Palermo, me llamaron la atención los cientos de fuentes con sardinas enrolladas que la gente pedía sin parar . Reconozco que soy bastante escrupulosa a la hora de probar comida callejera, aunque me apasiona descubrir la gastronomía local. En algunos puestos, la falta de limpieza, el calor, el polvo o las moscas no invitaban precisamente a hacer cola. Pero, si buscas con calma, siempre acabas encontrando ese pequeño rincón que inspira confianza.
Y así fue. Como no podía ser de otra manera, esta menda también tuvo que pedir una ración. ¡Menuda sorpresa! Mis papilas gustativas, my friend, todavía me lo agradecen. Fue amor al primer bocado.Una mezcla de sabores sorprendente pero exquisita . Muy mediterránea y muy siciliana . Para una gallega como yo acostumbrada a comer sardinas descubrir nuevas recetas para preparar con ellas resulta muy estimulante .
Pero regresemos a Sicilia donde nace esta receta con una historia que no me puede gustar más .
Los beccafico eran unos pájaros pequeñitos y golosos (les encantaban los higos) muy apreciados en la mesa de la nobleza siciliana durante siglos. Se preparaban rellenos con una especie de farsa perfumada ,algo dulce y muy jugosa ¡ Eran todo un lujo delicioso ! Pero claro, los pescadores y familias humildes no podían permitirse semejante manjar,así que hicieron lo que hace siempre la cocina popular: tirar del ingenio y crear una variante del plato con mucha sabiduría.Sustituyeron el pajarito por algo abundante, barato y procedente del mar: la sardina.
La rellenaron con una mezcla que recordaba el sabor goloso del beccafico —pan, uvas pasas, piñones, naranja, especias— y como resultaron verdaderamente deliciosas la receta paso a formar parte del recetario siciliano más tradicional
Hoy es un plato icónico, un símbolo de la cocina siciliana y una maravilla de "receta pobre" que te hará muy feliz .
Ingredientes y Preparación
*12 sardinas frescas, limpias, abiertas en libro, sin espina central
*80 g de pan rallado (mejor tostado ligeramente)
*30 g de piñones
*50 g de pasas (corinto o sultanas remojadas)
*1 diente de ajo ,grande muy picado
*Cuatro o cinco anchoas picadas
* hojas de laurel
*Perejil picado
*Zumo de 1 naranja y un poco de ralladura
*Aove
*Sal y pimienta negra
*Rodajitas de limón y hojas de laurel troceadas .
En una sartén, tuesta ligeramente el pan rallado y reserva.
En un cuenco el ajo muy picado, las anchoas ligeramente picadas ,los piñones, las pasas previamente hidratadas y ligeramente picadas , el perejil picado la ralladura de naranja y un chorrito de su zumo. Salpimenta al gusto y remueve bien hasta obtener un relleno muy aromático.
Machaca ligeramente la mezcla en un mortero para que los sabores se integren sin llegar a hacer una pasta. Incorpora el pan rallado tostado y termina añadiendo unas gotas de AOVE. Mezcla con las manos —impolutas, por supuesto— hasta obtener una farsa jugosa.
Coloca cada sardina abierta con la piel hacia abajo. Pon una cucharadita generosa de relleno y enróllala sobre sí misma formando un pequeño rollito. Sujétalo con uno o dos palillos.
Dispón los rollitos en una fuente de horno, bien juntos, e intercala entre ellos alguna hoja de laurel y unas rodajitas de limón.
Mezcla el resto del zumo de naranja con un buen chorro de AOVE y un poquito de sal y riega con ello las sardinas. Espolvorea con un poquito más de pan rallado.
Hornea a 180 ° en horno precalentado por arriba y por abajo durante 15-18 minutos, hasta que las sardinas estén hechas pero continúen jugosas.
No las seques. La magia de esta receta está precisamente en ese interior húmedo, fragante y lleno de matices.
Se pueden disfrutar templadas o frías y, te lo aseguro, son uno de esos bocados que sorprenden desde el primer instante.

















































