El Lattaiolo nace en la Toscana rural, en la cocina de campo y de casa. Su nombre viene de latte (leche), y ya dice mucho: es un postre donde la leche es protagonista absoluta.
En origen, no era un postre de fiesta, sino un dulce de diario en casas campesinas. Lleva ingredientes básicos —leche, huevos y azúcar— y no puede ser más sencillo.
El Lattaiolo toscano es muy parecido a nuestra leche asada: misma base de leche, huevos y azúcar, con pequeñas diferencias según la tradición (en la Toscana a veces se le incorporan pasas). Podría decirse que es la misma receta contada en dos idiomas.
Yo estoy encantada porque, como ya te dije en otras ocasiones, en otra vida fui italiana nacida en la Toscana… así que me apetecía que esta receta estuviera en mi blog . Además, es un claro ejemplo de esas recetas que transforman lo sencillo en algo especial.
Podría decirse que el Lattaiolo está entre un flan y un pudin, pero no encaja del todo en ninguna categoría. No es flan (no lleva caramelo e incorpora un poquito de harina) y tampoco es un pudin clásico. Es algo intermedio, muy propio de la tradición italiana.
Su textura es suave y cremosa, ligeramente firme, con cuerpo pero delicada. El profundo sabor a la leche, los toques cítricos, la canela y el punto de nuez moscada lo perfuman y le dan presencia.
Es también un postre de tiempo: de horno lento, de reposo, de comer frío… un postre que necesita esperar y que, precisamente por eso, se disfruta más.
Es un postre tranquilo. De los que no compiten ni impresionan. De los que saben a campo y a casa. De los que se disfrutan y se recuerdan. Quizá porque no intenta ser nada que no es. O quizá porque, como tantas cosas importantes, está hecho con buenos y sencillos productos que solemos tener en casa.
Está hecho con mimo y sin complicaciones. Siempre sale igual y nunca defrauda si se sigue el proceso paso a paso.
¡Vamos pues con la receta!
Ingredientes
1 litro de leche entera (mejor fresca de botella)
6 huevos
150 g de azúcar
1 cucharada sopera rasa de harina
Corteza de naranja
Corteza de limón
1 palo de canela
Una pizca de nuez moscada
Una pizca de sal
Preparación
Calentar la leche con las cortezas, la canela y la nuez moscada. Retirar del fuego cuando empiece a hervir. Tapar, dejar infusionar, colar y dejar enfriar completamente.
Mezclar el azúcar con la harina y añadir a los huevos (ligeramente batidos). Batir suavemente y colar la mezcla.
Incorporar poco a poco la leche fría y colada a la mezcla de huevos.
Verter en un molde de cake forrado con papel vegetal.
Hornear al baño maría a 170 ºC durante unos 70 minutos. Debe quedar cuajado, con un ligero temblor en el centro.
Enfriar completamente, primero a temperatura ambiente y después en la nevera, sin desmoldar, un mínimo de cuatro o cinco horas (mejor de un día para otro).
Desmoldar en una fuente y espolvorear azúcar glas por toda la superficie. Servir entero o en porciones. Acompañado de frutos rojos es una auténtica exquisitez.
Ahora que en la Toscana también es primavera, me apoyo en la Emococina y me imagino en un día de campo en cualquier rincón del Valle del Chianti, disfrutando de una buena porción de Lattaiolo acompañado de frutos rojos… ¡Felicità máxima! .
Abro los ojos y regreso a la primavera do Val Miñor, en Galicia —el sitio de mi recreo—, y me preparo para disfrutar de uno de esos momentos en los que la Tranquilidad Alegre se concentra en un postre.
Es primavera, my friend: en la Toscana, en España, en tu casa…
¿No te apetece un Lattaiolo?
¡ Hasta pronto my friend !





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